Aprender a ver el lado bueno de las cosas
Aprender a ver el lado bueno de las cosas
En el contexto de la vida cotidiana se producen situaciones inesperadas en las que todo parece normal, pero de repente ocurre algo, una llamada telefónica, un mensaje o un síntoma que notas y que cambia tu vida, lo que te hace ser incrédulo de lo que está pasando. A partir de ese momento estás atrapado en una especie de sueño, pero no es un sueño, aunque no quieras creerlo, es real y te está pasando. Así que tratas de asimilar esta situación inesperada y lidiar con ella lo mejor posible, cada uno con las herramientas psicológicas que ha adquirido a lo largo de su vida, en algunos casos asimiladas con más éxito y rapidez y en otros con menos. Pero sólo cuando hayamos asimilado lo ocurrido y seamos plenamente conscientes, es cuando podremos aprender a ver el lado positivo de las cosas. Aprender a ver el lado positivo de lo que nos ha sucedido no significa tratar de convertir en positivo algo negativo que nos ha ocurrido, ni tampoco infravalorar, ni menospreciar. Porque si nos ha pasado algo que evaluamos como desagradable, negativo, horrible, desastroso... etc., seguro que lo hemos pasado o lo estamos pasando muy mal y las emociones negativas son necesarias. Sentirse triste, preocupado o enfadado es necesario para asimilar lo que nos ocurre. Con esto no quiero decir que te sientas alegre, feliz, tranquilo o indiferente ante un acontecimiento negativo. Ver el lado positivo de las cosas implica que, aunque nos haya ocurrido el peor de los desastres, gracias a él hemos obtenido algún beneficio que de otro modo no habríamos obtenido en ese momento. Porque gracias a lo que nos pasó conocimos a esa gran persona o aprendimos a valorar más una amistad, porque gracias a lo que nos pasó pudimos reflexionar, cambiar nuestra escala de valores y empezar a valorar lo que realmente importa, porque gracias a lo que nos pasó aprendimos a ser mejores personas. Siempre podemos aprender a ver el lado positivo de las cosas y te recomiendo que lo pongas en práctica porque tomarás una perspectiva diferente de la situación, porque te hará vivirla con más paz y calma y porque terminará siendo una de las tantas lecciones que la vida nos tiene preparadas en el camino.
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